No siempre es fácil sintetizar en pocas palabras lo que queremos decir, de hecho esta es una de las sabias virtudes que tienen los buenos escritores, pensadores y sobre todo los hábiles oradores. No pretendo desde este espacio dar lecciones al respecto, solo trataré de exponer unas experiencias que creo serán útiles para los que tenemos problemas con el habla y más en concreto para los laringectomizados como yo, sobre todo los que empiezan con el duro camino de volver a aprender a hablar.
En la iniciación de dicho aprendizaje es bien sabido que se manejan solo sílabas para pasar seguidamente a palabras cortas e ir pasando paulatinamente a frases cada vez más largas. De cualquier manera nunca conseguimos hablar con la fluidez que teníamos antes pero con un poco de habilidad y picardía se puede llegar a conseguir, si el ambiente acústico nos lo permite, un nivel suficientemente bueno como para seguir una conversación. Pero bueno será conocer algunos trucos.
Para llegar a ese grado de habilidad hay que pasar por unos tramos que no siempre son fáciles de superar. Suele ocurrir que queremos decir algo, pero la voz no sale más que a pequeños saltos, palabras sueltas y a veces mal pronunciadas. Y es aquí, en estas situaciones, cuando debemos empezar a desarrollar la picaresca de decir mucho en pocas palabras. Bueno, lo de decir mucho mejor no tomarlo al pie de la letra. Pero si podemos y debemos conseguir sintetizar en pocas palabras lo que queremos decir, lo que antes decíamos en muchas conseguir hacerlo en pocas pero las más apropiadas. A veces incluso sin decir nada nuestra opinión puede quedar clara solo con adherirnos a alguna otra expresada antes por otro y con la que estemos de acuerdo o con algún gesto suficientemente claro que así lo deje entrever. Si conseguimos hacer de este sistema una costumbre nos ahorraremos muchos esfuerzos y nos entenderemos mejor.
Dicho así parece fácil, pero no lo es. En primer lugar porque estamos acostumbrados a hablar mucho, casi siempre más de lo necesario, y de pronto pensar que no podemos, solo con eso nos ponemos en tensión y todo se complica. Es cuestión de tener paciencia, autocontrol y esperar la oportunidad para hablar nosotros y decir la palabra o palabras prodigiosas que expresen todo o buena parte de lo que queremos decir.
Podría poner algún ejemplo pero creo que no es necesario. Eso si, mejor ‘atragantarnos’ intentando decir algo que no acaba de salir que quedarnos en silencio. A veces no habrá más remedio que callarnos pero creo que el derecho y deber de expresarnos debe prevalecer por encima de todo lo demás. Además podemos estar seguros de que si una vez no se nos entiende el solo hecho de intentarlo nos ayudará para conseguirlo la próxima vez. Lo importante es no rendirse y lo que una vez no hemos conseguido lo podemos hacer a la segunda o tercera. O las que hagan falta.
Aprovechando el tema, hay otro asunto que me gustaría comentar. Se trata de los cambios de tema dentro de una conversación. Algo que suele ocurrir con total normalidad pero que puede ser un tropiezo para nosotros. Me explico. Nuestros interlocutores normalmente tienen problemas para seguirnos la conversación, aunque normalmente lo suelen disimular. Lo que suele ocurrir es que con lo que entienden bien ‘rellenan’ el resto y el resultado es que nos podemos comunicar perfectamente. Pero si de repente, sin ellos esperarlo, cambiamos de tema puede ocurrir que se disipe buena parte de ese seguimiento y les cueste mucho más entendernos. No pasa nada, pero si tenemos un poco de cuidado y expresamos con claridad que se trata de otro tema les facilitaremos la labor de entendernos. Esto suele ocurrir con más frecuencia hablando por teléfono.
A mi me ha ocurrido de tener que preguntarme reiteradamente por una palabra y cuando al fin la han entendido bien decirme que: “es lo que me parecía entender pero que como no coincidía con la conversación no acababa de encajarla.”
Aquí si voy a poner un ejemplo, con cierto sentido de humor. Si estamos hablando de futbol y de pronto metemos algo sobre baloncesto a lo mejor nos contestan que ¡eso es mano o penalti!
Espero que estos cortos comentarios nos ayuden a superar pequeños contratiempos.
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