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HABLAR POR HABLAR

El título que he elegido para este artículo se lo he “pedido prestado” a un programa ya veterano de la cadena SER en la madrugada. Yo lo conocí en mi etapa de “sueño ligero y mente errante”. Los que hemos pasado por la larintectomía y otros en parecidas circunstancias sabemos lo que eso significa. Pero de lo que voy a tratar nada tiene que ver con el tipo de programa, ni mucho menos. Por otra parte tampoco me gustaba demasiado, solo que cualquier cosa era buena con tal de no pensar en lo otro…  Entremos en materia, eso si, con permiso de la SER.

Hace unos meses, creo recordar que a primeros de este año 2013, tuve ocasión de escuchar un programa en Radio Albacete llamado Voz y Salud de la mano de Ana Luisa Espinosa en el que entrevistó al director del coro de laringectomizados de León, Daniel F. Rojas. Escuché la entrevista con interés e incluso creo que repetí. Siempre se aprende algo en casos como este. Un detalle me llamó la atención y me ha hecho pensar porque no estaba muy de acuerdo con lo que se dijo.

Puede parecer una tontería sin importancia, pero creo que no. La pregunta era, más o menos, si los laringectomizados del coro calentaban la voz antes de empezar, como hacen todos los cantantes en general. La respuesta fue negativa, argumentando que bastante tenían con lo que hacían. Pero, repito, que no estoy de acuerdo. Nosotros, los laringectomizados, tenemos quizá más necesidad que los demás de calentar la voz no solo para cantar, que son muy pocos quienes lo hacen, sino sencillamente para hablar.

Al principio, cuando estamos aprendiendo, puede parecer lo contario. El hablar nos cansa y si encima gastamos energía calentando antes nos cansaremos. Eso dice la lógica y puede que en esos casos o, por lo menos en algunas personas, esa sea la realidad. Pero no en la mayoría y menos aún cuando ya tenemos superada la fase de aprendizaje. En estos casos no solo conviene calentar sino que cuanto más hablemos mejor lo haremos. Se entiende, claro, dentro de unos límites, todos nos cansamos hablando, cuanto más los laringectomizados. Pero un calentamiento no es para cansarse, solo es una preparación para lo que sigue.

Como se puede entender fácilmente no trato de hacer una disertación sobre cómo prepararse para cantar. Por una parte no soy nada experto y por otra lo que escribo va dirigido a quienes ni cantan ni cantarán nunca. ¡Que más quisiéramos!

Mi experiencia y comentarios con otros en mi misma situación me llevan pensar que también nosotros necesitamos un calentamiento o por lo menos no nos viene nada mal hacerlo. Yo noto, por ejemplo, cómo por las mañanas no me salen las palabras como cuando llevo un rato hablando y más aún, a cualquier hora del día me cuesta hablar mucho más cuando llevo un rato en silencio, un rato largo de muchos minutos u horas, que cuando la conversación es seguida. Hace unos años me decía una laringectomizada que ella hablaba mucho mejor por las tardes que por las mañanas. Al principio me pareció un comentario un tanto extraño, a mi me daba la impresión de todo lo contario. Por entonces yo me cansaba bastante pronto, pero ahora no solo le doy la razón si no que incluso voy más allá si digo que cuanto más hablo mejor pronuncio. Puede que por la noche esté más cansado y me cueste más hablar pero lo hago mejor.

Todo esto me lleva al principio, al título, “hablar por hablar”. En alguna ocasión me lo ha dicho alguien, creo que el Dr. Borragán, que no es conveniente estar mucho tiempo sin decir nada, sin hablar. Tampoco es cuestión de cansarnos sin mas, simplemente hablar algo, decir algo de cuando en cuando. Aunque estemos solos. Los que tienen perro o alguna otra mascota lo tienen más fácil. Lo importante es tener el “engranaje”, muy complicado en nuestro caso, bien lustroso, bien engrasado. Ya me entendéis.

Y si esto no conseguimos hacerlo habitualmente, por la razón que sea, nunca debemos olvidar este ‘calentamiento’ cuando nos tengamos que presentar en algún sitio donde tengamos que hablar y queramos hacerlo bien. Eso nos evitará empezar la conversación con atragantamientos verbales que, aunque nos los comprendan y perdonen, podemos evitarlos fácilmente llevando a cabo este consejo.  

Tag(s) : #Laringectomía

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