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MODULACIÓN DE LA VOZ

Hace unas semanas escribí sobre “LOS CICLOS DEL LARINGECTOMIZADO considerando como último peldaño cuando ya somos capaces de poder relacionarnos con relativa normalidad, sobre todo con los más allegados y acostumbrados a escucharnos. Cuando empezamos el aprendizaje nos parece que nunca conseguiremos llegar a ese punto a pesar de que veamos cómo otros compañeros si lo han logrado. Es tan costoso, sobre todo al principio, que llegar a conseguir ese grado se nos antoja poco menos que imposible. Solo la constancia nos hará comprobar que si lo es y llegaremos a pensar que tampoco era para tanto. En este artículo intentaré ayudar a llegar un poco más lejos, un grado por encima, que he llamado MODULACIÓN DE LA VOZ, tal como dice el título.

Buscando un poco de información he encontrado esta definición de modulación de la voz: “Modular la voz no es más que vocalizar, pronunciar, articular, entonar, afinar”.  Esta definición está hecha dentro de un artículo sobre la manera de hablar en público donde siempre hay que acentuar y hasta exagerar la pronunciación para que se entienda mejor. Pero muchos de esos esfuerzos que tiene que hacer un orador son para nosotros lo normal para hablar cotidianamente. Sin embargo hay un aspecto, un punto en la definición, en el que me gustaría insistir y se trata de “ENTONAR”. Entonar es un concepto que se usa preferentemente para cantar, altos, bajos, etc. Pero todo del mundo entona cuando habla de manera rutinaria mientras que a veces, al hacerlo en público, los nervios y la tensión pueden hacer del discurso una sonora monotonía que puede incitarnos a la somnolencia. 

En el caso del laringectomizado no son solo los nervios y la tensión, que también, los que nos privan de una buena entonación sino las características de nuestro hablar. Buena parte, sino toda, la entonación se hace gracias a las características de las cuerdas bocales que sabiendo educarlas pueden hacer maravillas. Pero nosotros no tenemos cuerdas bocales por lo que hacer una buena entonación es poco menos que imposible. Pero como nada es imposible con un poco de la práctica y un denodado esfuerzo podemos llegar a conseguir una buena o al menos aceptable entonación.

Hay tres aspectos que hacen que una entonación sea buena, se trata de VOLUMEN, VELOCIDAD Y TONO. Cualquiera de ellas es muy difícil para el laringectomizado pero no por eso debemos renunciar a conseguir al menos un poco.

Con el volumen poco podemos hacer, cada cual tenemos el que podemos, que no es poco y solo a veces se puede conseguir levantar un poco la voz pero casi nunca ‘cuchichear’ y mucho menos modular la fuerza dependiendo de lo que digamos y a quien lo digamos. Tampoco tiene demasiada importancia, para un orador sí, pero no es nuestro caso.

De la velocidad se puede decir lo mismo, es mucho más importante hablar despacio que intentar resaltar una frase diciéndola más deprisa, lo más probable es que nos quedemos a media que es mucho peor.

Es en el tono donde si podemos y debemos trabajar nuestra voz. No es porque sea una tarea más fácil, ni mucho menos, pero es donde mejores y más prácticos resultados podemos conseguir. Para empezar daré un corta explicación de lo que, a mi entender, debemos considerar el tono de nuestra específica voz. Es simplemente dar a una frase una entonación dependiendo de lo que estemos diciendo. Para simplificar pondré un ejemplo, una frase muy sencilla que puede cambiar de sentido dependiendo del tono: “CONO LO HACES” puede ser una pregunta, una afirmación o una exclamación dependiendo del tono con que lo digamos. Y como esta hay muchas frases. Si la conversación es en directo, en persona,  el tono puede sustituirse o compensarse por gestos, aunque no siempre, pero por teléfono es bien distinto y nuestro interlocutor no entender o tardar en hacerlo.

Otro ejemplo bien distinto pero muy práctico para entender lo que digo es pensar en la voz a través del laringófono. Ya hemos hablado de ello y creo que todos sabemos como suena. Es eficaz pero el tono robótico no cambia para nada digamos lo que digamos. Sin embargo con nuestra voz podemos conseguir dar mucho significado a las frases y con un poco de práctica llegar a rozar la perfección.

Una manera bastante simple pero a la vez muy eficaz de conseguir una buena entonación es a través de la canción. Para nosotros es muy difícil cantar, pero el simple hecho de intentarlo, aunque solo sea tarareando, nos ayudará a modular un poco mucha voz y después conseguir que las palabras ganen lo que podríamos llamar sensibilidad, una mayor entonación y mejor sentido a lo que queremos decir. Canciones tan simples como “cumpleaños feliz” o cualquier otra canción popular e incluso infantil quizá sean las más apropiadas. Cuanto más sencillas más fácil y más prácticas serán las auto lecciones que practiquemos.

Aprovecho este espacio para hacer un recordatorio sobre la importancia de los cortes en nuestras conversaciones. No solo de las palabras, que es fundamental, sino de las frases. Como nuestra capacidad de voz es muy limitada, me refiero al aire de que disponemos, nunca podremos pronunciar frases largas por lo que continuamente debemos cortarnos para inhalar o inyectar aire y seguir. Estos cortes son a los que me refiero. Si los hacemos sin ningún control puede ocurrir que las frases se mal entiendan o incluso que cambien de sentido. Por eso la importancia de controlar las paradas para hacerlas donde mejor convenga en cada caso.

     No es fácil especificar más porque es algo que depende tanto de las frases como de la capacidad de cada cual. E incluso puede depender del énfasis que cada uno quiera dar en cada momento. Pero creo que el recordatorio ha quedado suficientemente claro.

Tag(s) : #Laringectomía

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