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Cada vez que nuestros políticos sacan a relucir el tema de jubilaciones y pensiones me entra una congoja, ansiedad o lo que sea que me dan ganas de taparme los oídos o meterme en un cuarto oscuro y no ver ni oír nada. Nada de nada, porque es que todo el mundo, todos, no solo los políticos o periodistas, todos se hacen expertos y se consideran con todo el derecho del mundo a opinar. A decir verdad también lo hacen con otros temas. Y derecho claro que lo tienen, faltaría más, pero ejercer esos derechos para que, en vez de dar una opinión sensata y original los ejerzan solo para decir divagaciones y repeticiones de lo que otros han dicho o criticar lo que dicen otros a veces incluso sin ningún rigor ni razonamiento lógico. Eso cansa a cualquiera, o al menos a mí se me hace inaguantable.

A lo mejor es que soy demasiado sensible a las incongruencias, las propagandas baratas, los aprovechateguis de turno, los políticos y periodistas sin ideas, los tertulianos sabelotodo, los amantes de las tertulias callejeras. Bueno, para qué decir más, creo que ya está suficientemente claro que todo el mundo se encuentra con derecho a llenarnos la cabeza con sus ideas (¡que más quisieran, tener ideas!, ocurrencias como mucho) para terminar por no decir nada nuevo ni viejo, solo repetir y a veces mal lo que mal han oído y entendido.

No voy a opinar, sería uno más de ese montón, sobre lo que estos días están hablando respeto al dictamen de los “expertos” para solucionar las pensiones venideras. Solo diré que no acaban de empezar y me da miedo la cantidad de conjeturas que se están haciendo. ¡Pero si solo es un dictamen, unos apuntes! Muy importantes, seguro, pero que no sirven para nada sin que antes lo discutan y lo consensúen (es de esperar que así será) en el llamado Pacto de Toledo.

Dicho esto y a la espera de lo que se haga, que esperemos sea para el bien general a largo plazo, eso al menos dicen, ya solo queda que se cumpla por encima de los vaivenes políticos o económicos que no paran de cambiar. Que lo prevengan  todo y que sea por mucho tiempo.

El mencionado Pacto de Toledo parecía inamovible, todos lo respetaban. O al menos ese decían. Hasta que la ‘crisis’ dijo lo contrario y la tomadura de pelo llegó a límites difícilmente entendibles. Primero no respetaron la subida automática de pensiones, después se cambió la edad de jubilación, se pasó por alto la compensación por desvío del IPC. Y todo eso después de unas propagandas electorales que decían todo lo contrario. Por cierto, que no se si estaba en el pacto de echo pero si de facto, el no tocar las jubilaciones como arma electoral. Es decir, que el tema de las pensiones no debería ser aprovechado por unos ni por otros para sacar votos. Tan si estaba como si no el hecho es que nadie lo ha respetado. Ni en lecciones ni fuera de ellas.

El resto ya lo sabemos todos. No solo se han aprovechado de nosotros como propaganda electoral ofreciendo algo que ya estaba pactado sino que incluso ni eso, ni lo prometido de modo reiterativo, lo han cumplido.

Lo dicho, que nos dejen en paz, que no se aprovechen de los pensionistas. Que podemos ser mayores pero no insensibles ni tontos. Aunque a veces lo parezcamos por seguir votando a esos mismos partidos y personajes. Pero este es otro tema que prefiero no tocar. Me quedo solo con el título del artículo, que hagan lo que tengan que hacer, que lo hagan pronto y bien pero ¡QUE NO NOS TOMEN EL PELO! Ni ahora ni dentro de “cuatro días”. Y que sean lo suficientemente inteligentes para hacerlo bien y pensando en nosotros no como votantes si no como ciudadanos.

 

Toda una vida

Tag(s) : #Sociedad

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