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No creo que exista el silencio absoluto,  ni falta que hace, pero esta mañana, de paseo por el monte, ha habido momentos que me ha dado por dejar vagar la imaginación sobre el tema. Caminaba por un paraje muy tranquilo y solitario y me ha venido a la mente que por ese mismo lugar, en épocas primaverales, se oyen multitud de trinos de pájaros de los más variopintos sones. Una vez intenté gravarlo, pero lo único que tenía a mano era la máquina de fotos y la verdad es que no salió nada digno de tener en consideración.

El invierno es lo que tiene, entre otras muchas cosas, que los pájaros apenas se dejan oír, quizá porque están cogiendo fuerza para cuando llegue la primavera y empiece el festival del apareamiento y sus preciosos sones de reclamos entre las miles de parejas que pululan por donde yo pasaba pensando en estas cosas. Lo de pensar..., sería mejor decir que dejaba la mente en blanco, en silencio, lo mismo que los sonidos.

Bolintxu06 zpsda44f763Iba caminado por un lugar llamado Bolintxu que alguno le ha dado en llamar “El último paraíso de Bilbao”.  Personalmente no creo que sea para tanto, pero también pasa que como está cerca de casa y lo transito muchas veces, suele ocurrir que minusvaloramos lo que tenemos más cercano. Pero me gusta, claro que sí, y por eso suelo pasar por allí a veces camino del Pagasarri, a veces sencillamente por el gusto de disfrutarlo.

Como he dicho, según iba paseando ha pasado por mi mente y sobre todo por mis sentidos la falta total de ruidos, casi de sonidos. Me ha dado en pensar en los sonidos del silencio, que en este caso eran mis pasos, nada más. Al poco he oído un ‘pio, pio…’ apenas perceptivo y poco después un ‘crac, crac…’ de un pájaro un poco mayor. Y el agua, a ratos, que también sonaba. Digo a ratos porque a veces el sendero transcurría junto al arroyo y otros un poco más lejanos. Unafotos-variadas-824 pequeña cascada, lo que queda de una antigua presa, sonaba un poco más fuerte. El viento también se oía a veces, dejando un leve susurro que bajaba desde las copas de los árboles. Unas fuertes pisadas de un par de corredores, son sus suaves resoplidos oídos cuanto pasaban junto a mí. Y el ‘tolón, tolón…’ de un cencerro lejano, seguro que de alguna vaca o caballo suelto pastando lo poco que queda entre los matorrales. Y poco más, aunque por poco tiempo.

Lo mismo que en el sistema de carreteras las hay locales, regionales, autopistas, tambien en el monte hay senderos y caminos más o menos transitados y tambien más o menos silenciosos. Ya desde la cercanía de uno de esos caminos más transitados escuché las voces, casi gritos, de alguien que a lo mejor estaba hablando a algún sordo. Le oí desde lejos pero al cruzarme con ellos más bien me dio la impresión de que sencillamente hablaba a gritos, por costurmbre no más. Como yo no puedo gritar a lo mejor por eso me fasticia más. Le pido perdón. Pero gritar, gritaba. Y el viento también se puso en contra del silencio hasta entonces predominante a la vez que llegaba a costas más altas y expuestas al mismo. Más que sones que bajaban de las copas de los árboles parecían vendavales que con su sonido envuelven todo como para llevarlo lejos, muy lejos.

Se acabó, de momento,el silencio pero no el disfrute del paseo. Ha hecho una mañana soleada y con buena temperatura. Ideal para su disfrute. Con silencio o sin él.

20100228 Arnotegi

Tag(s) : #Naturaleza

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