Hace poco he estado en Roma, apenas de pasada, de esos viajes turísticos en que te enseñan muchas cosas pero realmente no ves nada. Al menos nada que puedas asimilar y saborear a gusto y con tiempo suficiente como para recordarlo durante mucho tiempo, incluso toda la vida. A mi incluso me apetece ver esas cosas que me gustan sin que nadie me explique cosas que se me van a olvidar a los pocos días o incluso horas pero que por lo contrario me distraen de lo que realmente quiero ver.
Pues el viaje aludido era así, rápido y con demasiadas explicaciones. Pero hubo algo que me dejó impactado mucho más de lo que me hubiese imaginado. Como se puede ver en la foto se trata del Coliseo, el anfiteatro romano por antonomasia. A pesar de las prisas tuve tiempo suficiente como para empaparme de lo que acaba de descubrir. Si, lo digo tal como lo sentí, todo un descubrimiento. Y es que por muy conocido que es el monumento y a pesar de las veces que lo había visto en cientos de fotos, incluso de esas en 3D que suelen pulular por internet.todo que quedó minúsculo comparado con lo que estaba viendo.
No voy a relatar más detalles turísticos del monumento. Seguro que mis explicaciones no servirían para explicar lo que yo sentí al verlo. Por mucho que me esforzarse. Algo parecido me pasó cuando vi el Acueducto de Segovia. No es que quiera comparar los dos monumentos, solo que los dos son muy conocidos y vistos a través de fotos pero a pesar de eso la obra en si supera con mucho la buena perspectiva que nos ofrecen las imágenes.
El Coliseo es un anfiteatro y así se llama en todas las partes. Según la guía que nos acompañó (algo siempre se queda de lo que dicen) se llama Coliseo porque el emperador que lo mandó construir quedó tan impresionado cuando lo vio terminado que dijo que era un ‘coloso’. Mucho más que un coloso diría yo. Es muy difícil imaginar cómo hace 2000 años se pudieron construir esos monumentos que aún hoy en día, con toda la tecnología de que se dispone, llegan a impresionar por su grandeza y perfecta construcción que les ha permitido sobrevivir a pesar de los saqueos a los que han estado expuestos.
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