¡De que distinta manera se ve la naturaleza según en qué época la contemplemos!
Toca invierno, ya casi en su final.
Los árboles y arbustos, la mayoría, tienen los troncos y las ramas desnudas. Muchos retienen algún trozo de musgo como memora del verdor de meses pasados o alguna mata trepadora que resiste a duras penas. No son suyas pero el árbol les deja estar e incluso les da vida. Otros ni eso, solo el color marrón diluido en mil matices diferentes.
A los árboles se les ve tristes. Desprovistos de su ropa multicolor aparecen flacos y demacrados. Resisten a duras penas los fríos y aguaceros y hasta alguna nieve y fuerte helada. Y los vientos huracanados que les golpea y arranca alguna rama débil y enferma. Veo que alguno no ha resistido y ha caído con toda su prole.
El sol se cuela entre unos y otros con total facilidad haciendo que llegue hasta la hierba húmeda que en verano no podrá. Pero también está triste y apenado a falta de su tan querida, compañera inseparable, la sombra. Y es que los flacos y desnudos árboles, cual Quijotes amarrados a la tierra, poco ayudan a alimentarla.
El agua cantarina de un arroyo, el chapotear de una fuente y el trino armonioso de algún pájaro enamorado dan un podo de alegría al entorno.
También por aquí y por alá reluce algún trozo verde para dar un poco de color al mosaico invernal de la naturaleza. Son árboles que se resisten a seguir la ley y no dejan que sus hojas les abandonen del todo. Siempre conservan un ligero manto verde, algo oscuro, que cubre su robusto esqueleto.
Algunos brotes verdes empiezan a despuntar cual vocero anunciador de la primavera. Jóvenes y alegres empiezan a prodigar un todo diferente. Y flores. También estallan para colorear el monte con exquisita belleza y esplendorosa nitidez. Son pocas aún pero no tardarán en verse por millares.
Es que la primavera, la hermosa primavera, está a dos pasos de entrar en nuestra naturaleza, para deleitar nuestros sentidos y alegrar los corazones. Algunos árboles tempraneros lucen los mil colores de sus flores, antes incluso que el verde de la hojas.
Y veremos el alegre despertar de esta vida que nos abraza y nos sacia de alegría y bienestar que llamamos naturaleza.
Es buena, sencilla, agradable, generosa, alegre, …..
¿Por qué nos empeñamos tan vilmente en hacerle daño?
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