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REMINISCENCIAS NAVIDEÑAS
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   Hay recuerdos que duran y duran… y que en determinadas ocasiones o circunstancias aparecen como recién nacidos, o mejor dicho, resucitados y creo que es bueno, al menos para mí, sacarlos de nuestras mentes para que vean la luz y, quien sabe, igual hasta hacer que nazcan otros que nos ayuden a no olvidarlos.

   En estas evocaciones que voy a contar, las fechas navideñas me han ayudado mucho, voy a sacar a luz dos recuerdos muy antiguos pero que no han perdido actualidad. Las pondré título diferenciado a modo de subtitulo del artículo general.

 

CASTAÑAS A PESETA

 

   Había una costumbre muy extendida durante mi niñez y que con el tiempo se ha ido perdiendo, como tantas otras, que se llamaba “el aguinaldo” y que consistía básicamente en ir a felicitar las navidades a familiares, vecinos, amigos de nuestros padres, etc. lo que conllevaba el que estos nos obsequiasen con una pequeña propina que dependiendo de cada quien pasaba desde unas monedas a algún fruto de invierno o golosina navideña. Monedas pocas, por supuesto.

   Todo esto es muy conocido e incluso hay un invento nuevo con bases parecidas pero que  hemos americanizado con el nombre de “truco o trato”.

  Pero la evocación que quiero traer a la luz es muy personal basada en mis recuerdos más íntimos y añorados. Había dos tías mías y de mis padres, lo que indica su vetustez, a las que no podía faltar mi visita navideña. Mis padres lo tenían muy en cuenta y me preguntan expresamente si las había hecho la  consabida visita.

   Las dos estaban viudas y sin hijos pero mientras que una era de las más ricas del lugar la otra en cambio vivía en unas condiciones que  hoy en día se podrían considerar por debajo del límite de la pobreza. Una me daba unas monedas y la otra tan solo algún fruto seco, castañas o higos creo recordar. Una acompañaba el regalo con un largo sermón sobre la vida buena del buen cristiano y las costumbres de un niño de bien mientras que la otra se conformaba con un beso, unas sinceras “muchas gracias”  y alguna pregunta sobre mis padres. A la rica iba a visitar con       muy mala gana mientras a la otra aún la recuerdo con mucho cariño.

   No quiero terminar este corto relato con la consabida moraleja porque creo que no hace falta. Solo decir que una dejó al morir muchos enredos y enemistades mientras que la otra solo cariño de los más allegados.

 

VIOLENCIAS FESTIVAS

 

   Unos años más tarde pero todavía muy joven viví una tarde navideña que no termino de olvidar ni creo que lo haga nunca y eso que me afectó de manera indirecta y poco personal.

   Estaban de juerga con un grupo de amigos en vísperas navideñas cuando uno de ellos, con un gesto serio y mirada triste, comentó que para él las fechas navideñas, y creo que cualquier otra, eran los peores días de su vida.

   Son tópicos que suelen decirse con cierta frecuencia pero en la manera de decirlo me dio la impresión de que en ese caso era algo muy distinto a un vulgar tópico. Supongo que eso  me llevó a preguntarle la razón de esa tristeza y dolor, el porqué de tan grave afirmación. Y  me lo contó.

   “En estas fechas mi padre siempre llega a casa tarde, borracho, faltón y violento, se enfrenta con  todos y los maltratos psicológicos se convierten en empujones, bofetadas y palizas a mi madre, sobre todo, pero también a todos los demás”.

   Ni que decir tiene que la fiesta, para él y toda su familia, se acababa antes de empezar

   Creo que el tópico de que no gusta la navidad está más que justificado en estos casos. Y es que no se… pero me temo que escenas como la comentada ocurren con más frecuencia de que nos suponemos. Me atrevería a decir que hay mucho desalmado que odia el que otros sean felices y se vengan maltratando para intentar romper la poco armonía de los que tiene a su lado.

 

FELIZ NAVIDAD

Tag(s) : #Sociedad
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