Con esta frase encabeza Torcuato el último artículo de su blog, hace unos meses, y de cuya lectura (http://www.tiroidesrebelde.com/) se puede entresacar una parte importante de su vida al menos desde que se cruzó con la mía, hace más de 10 años. Y es que uno de sus problemas con los cánceres estaba ligado con las dificultades en la deglución pero sin embargo nunca renunció a la comida convencional renunciando a purés o similares, a menos que fuese totalmente imprescindible. Le gustaba la buena comida y practicaba la mejor cocina.
Quizá esta reflexión pueda quedar un tanto banal a la hora de describir a una persona de la talla de Torcuato pero lo entenderéis si os digo que para él ese estilo de vida era ante todo una forma de superar sus problemas y de irradiar hacia sus amigos o compañeros laringectomizados una forma de superación.
Tuve la suerte de compartir momentos muy intensos aunque breves a lo largo de nuestras vidas y para que estos recuerdos perduren en nuestras memorias que mejor que unas fotos de Cantabria que me consta se dejaron muy gratos recuerdos.
“Ánimo pues a todos los que sufráis de esta disfagia heredada de la radioterapia y a aprender a vivir con ella. Ya tenemos el traqueostoma y no nos va a asfixiar ningún atragantamiento, solo hay que aprender a regurgitar con más o menos destreza.”/image%2F1178936%2F20141228%2Fob_d722cf_unamuno-y-yo.jpg)
