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Buscando en el diccionario de la RAE el significado de carácter he visto que es una palabra que sirve para muchos conceptos aunque todos con sentido parecido, y que se podría resumir como: “algo que hace diferenciar a una cosa de cualquier otra”. Para lo que voy a tratar en este artículo voy a recoger lo que el diccionario mencionado aplica a las personas:

Fuerza y elevación de ánimo natural de alguien, firmeza, energía.

Es lo que queremos decir cuando hablamos de “una persona con carácter” cuando hablamos de alguien con un modo de ser un tanto fuerte, dicho en términos populares, “con mal genio”.

Todos tenemos el nuestro, en unos más pronunciado que en otros. Pero carácter y genio todos tenemos. Y que lo sacamos a palestra cuando menos lo necesitamos, casi siempre. O al menos cuando menos podemos controlarlo. Dicho de otro modo, que cuando lo usamos suele hacernos más mal que bien. Genio y figura, creo que lo resumen muy bien.

Viene este comentario, a modo de introducción, al hecho de que suele ocurrir que cuanto más estamos en situaciones comprometidas o ante problemas que nos dominan es cuando más sale a relucir ese carácter que nos distingue y diferencia. Y no hay peor situación que cuando este tipo de problema está relacionado con nuestra salud y sus correspondientes complicaciones. Se puede aplicar esto a cualquier  problema de salud pero por razones obvias me voy a referir a los problemas que acompañan a la laringectomía.

Nos encontrarnos repentinamente sin el habla y se crea una situación anímica difícilmente explicable y menos aún superable. Estar acostumbrados a relacionarnos con todos y para todo a través del habla y perder de golpe esa cualidad es muy difícil de describir y más aún de adaptarnos a ella. Para algunos escribir es algo muy socorrido pero me temo que no para la mayoría. Algo parecido a impotencia, ineptitud, casi de nulidad, muy difícilmente superable si no es logrando recuperar ese habla escondida.

Al principio, acoquinados después de lo mucho pasado, lo aguantamos todo, o casi. Pero según pasan los días cada vez toleramos de peor manera el notar cómo los muchos esfuerzos que hacemos (eso al menos es lo que nos parece) no sirven para que los demás nos oigan y entiendan lo que queremos decir. Y suele ocurrir que en esos momentos nos sale a relucir el peor carácter que nos caracteriza. Y peor aún es que descargamos ese más genio con el que más a mano tenemos y menos se lo merece entre otras cosas porque es el que más nos ayuda.

No es malo tener carácter fuerte, pero siempre que podamos controlarlo. Ese genio fuerte puede servirnos para superar adversidades o enfrentarnos a problemas o personas, porqué no, con la fuerza suficiente como para solucionarlos y superarlos. Nuestros allegados no tienen ninguna culpa de que no nos oigan ni entiendan lo que queremos decir. Si alguien tiene alguna  culpa seríamos nosotros, que tampoco es ese el caso. No hay culpables, solo un problema que solucionar. Y la solución está en nosotros. Sobre todo en nosotros.

Ese carácter es el mismo que teníamos antes, solo que ahora sale a relucir de la peor manera posible. Y no vamos a perderlo, entre otras cosas porque nos a acompañado durante demasiados años y es parte de nosotros mismos. Lo que tenemos que hacer es dominarlo y las fuerzas correspondientes usarlas para otras cosas, que falta nos va a hacer. Sobre todo para luchar por recupera la voz, que lo que más necesitamos.

Hay una situación muy concreta que me gustaría comentar. Podemos llegar a pensar que los demás tienen la obligación, o poco menos, de aprender a leernos los labios, como si eso fuese tan fácil como leer un papel. Y al ver que no lo hacen, descargamos el mal genio sobre ellos. Dentro de nuestro entorno habrá personas que nos entiendan menor que otras, ese siempre ocurre. No sabría decir por qué, pero ocurre. Pero de eso a que sepa leer los labios hay un mundo Tampoco digo que no los haya, seguro que alguien tienen facultados para ello, pero creo que es muy difícil. Más bien pienso que es cuestión de oído, es decir, que cuando intentamos decir algo hacemos un muy débil sonido que pueden llegar a ser palabras, pero que los oídos de unos los perciben mejor que otros.

Sea lo que sea, el caso es que debemos tener paciencia con nuestros interlocutores y tranquilidad para comunicarnos. Cuanto más tengamos mejor nos relacionaremos.

Tag(s) : #Laringectomía

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